Tres Disparos
El estampido de tres disparos, espantó a los gatos en el suburbio neoyorkino de Meadow Brook Colony, la noche del 3 de agosto de 1917. Esos tres disparos, bien merecidos, no fueron el fin, ni el principio, sino la continuación de su tragedia.
Lo había pensado mil veces, se había reprimido otras mil, pero no, el no quiso entregarle a su niño cuya custodia compartían. Le enseñaba a beber, le ofrecía a sus amiguitas… no, que el se disipara no importaba, total ya habían sentenciado su divorcio, pero que involucrara a su niñito… eso no… y la ley estaría con el, los jueces estarían con el, su hermano fiscal estaría con el, el poder estaría con el… pero si incluso es amigo del Presidente Thomas Woodrow Wilson, a quien ayudo en las elecciones de 1912.
Aquellos tres disparos nocturnos cegaron la vida del apuesto John Longer De Saulles, ex capitán del equipo de Polo de la Universidad de Yale, ex “quarterback” de un famoso equipo de fútbol americano, play boy y millonario…
Al otro lado de la pistola la hermosísima viñamarina Blanca Elena Errazuriz Vergara, no se arrepentía. Soltó el arma y lloró… hasta que se la llevo la Policía.
El occiso, que en esta historia no es la victima, John Longer de Saulles, había venido a Chile con 32 años, por razones de negocios. Compraba caballos. Ella hija del dueño de la hacienda que hoy es la ciudad jardín, con 17 años lo vio y se enamoró.
Sus corazones, sus apellidos, sus enormes fortunas, sus influencias y poder, ella una mujer escultural, el entre los mas guapos solteros del mundo… se unieron en ese matrimonio celebrado en Paris.
¿Qué ingrediente habria de faltar para que fueran felices…?
Su madre, Blanca Vergara Alvares, verdadera monarca social, política, humanitaria y cultural de aquel incipiente caserío de la Viña de la Mar, al enterarse del encarcelamiento de su hija, reclamó la intervención del Gobierno de Chile, y se trasladó a Nueva York contratando al mas connotado penalista de la época don Pablo…
perdón Mister Uterhardt quien declaró al “New York Herald”:
El caso de Blanca Errázuriz es tan claro que si no logro salvarla, liberándola de la acción de la justicia, me veré obligado a dejar para siempre mi profesión y título, no defendiendo a nadie más en mi vida.
La mas brillante pianista que ha tenido Chile en todos los tiempos, la muy tímida Rosita Renard, en gira por EEUU, obtuvo autorización para ingresar su piano a la cárcel y le dedicó un concierto a la bella reclusa.
Tal como en el juicio de divorcio, en éste, por el homicidio también compareció y le ayudó uno de sus admiradores mas incondicionales, con quien se le vinculó sentimentalmente (pese a que sus indiscretos biógrafos después revelaron que era gay…) Rodolfo Pietro Filiberto Raffaelo Guglielmi di Valentina… el primer ídolo mundial del cine mudo, conocido como “Rodolfo Valentino”. Incluso algunos dicen que se puso este nombre artístico para desligarse de ambos escandalosos juicios.
El proceso contra Blanca Errazuriz Vergara, se mantuvo en la primera página de los diarios no solo de EEUU, y Chile, sino de América y Europa durante los cuatro meses que se tramitó, pese a que transcurría en medio de la primera guerra mundial.
Era la carta de principios de los movimientos feministas, para quienes Blanca Errazuriz Vergara era solo una víctima que se había revelado contra el machismo, la prepotencia y las humillaciones que debían soportar las mujeres de la época.
Finalmente,
en diciembre de aquel 1917,
el jurado dictó su veredicto…
“ not guilty ”.
Iquique, junio 2009. César Mariátegui






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